Por las calles de la admirada ciudadela inca, un paisaje hermoso que se respira por los ojos.

Algo tan olvidado en un mundo tan ajetreado. La quietud ha llegado a perder su valor profundo. Estar conectados se ha vuelto una necesidad innata de la cual es difícil desligarse. Hay que idear nuevas soluciones o mejorar el negocio, conseguir inversionistas, captar nuevos clientes, adquirir más rentabilidad, desarrollar el plan de marketing, pagar proveedores y planillas, optimizar procesos, pensar en una continua innovación, fortalecer la ventaja competitiva, planificar la estrategia del próximo año, incrementar mi flujo de ingresos, disminuir mi flujo de gasto, ahorrar, invertir, idear nuevas soluciones o seguir mejorar el negocio… ¡Basta!

Llegó el momento de parar y mantenerse en quietud. No todo en la vida es negocios o vivir en un “rush”, en una prisa constante, necesitamos poder estar quieto y fotografiar cada segundo de la vida, cada mínimo detalle de la vida, tal como dice uno de los hombres más ricos del mundo: «Si pasas todo el día trabajando tarde o temprano lo lamentarás» (Jack Ma, cofundador de Alibaba). Esta es una verdad que el mismo tuvo que experimentar. El esfuerzo por poder cumplir su apasionado sueño de poder tener un imperio empresarial le cobró varios momentos perdidos con su familia.

Cada uno de nosotros tenemos prioridades distintas, pero no dejes que esas prioridades sean por encima de disfrutar la vida y de tus seres queridos. La quietud te dará ese momento de desconectarte y enfocarte en lo que verdaderamente importa. Practícala.