“Fui conde, no porque quise. Fui rey, no por el poder ni porque lo busqué. Simplemente las cosas se dieron así por las acciones de otros. Y ahora soy rey. Rey Ragnar, ese es mi nombre, rey Ragnar” (Frase del personaje principal de la serie Vikings).

Comúnmente todos tenemos un deseo de poder ser exitosos de manera rápida y si fuera posible sin cometer error alguno. Lo irónico es que muchas veces creamos ese “mundo ideal” que de por sí nadie lo obtuvo, ni los más exitosos hoy en día.

Hacerlo por dinero nos quitará el deseo de hacer lo que realmente nos gusta y disfrutar lo que hacemos. Ragnar, el personaje que mencioné al principio, nunca perdió su verdadera motivación, hacer progresar a su pueblo. Él no buscaba riquezas, pues persiguiendo su sueño, alcanzó esas riquezas. Enfócate en hacer lo que te gusta y no pierdas tu sueño, eso traerá consigo sus recompensas.

Hacerlo sin errores nos pondrá la valla muy alta que nos matará de inmediato. El ejército vikingo se encontraba a las afueras de Paris. Después de dos ataques consecutivos perdieron muchos hombres, por lo que su líder, Ragnar tuvo que pensar en nuevas estrategias. Él sabía que no todo podría ser perfecto. Los errores nos ayudan a hacerlo mejor y a motivarnos más. No les temas.

Hacerlo rápido hará perder el verdadero valor que tiene lo que hacemos. Ataques desesperados hicieron que se pierda mucha gente y que el rey de París pensara que los vikingos eran hombres débiles y no como contaban que eran. Lo mismo ocurre con los emprendimientos. La desesperación de lanzar el producto/servicio al mercado hará que la gente tenga una percepción diferente a la que se quería dar. No desesperes. Con paciencia se llega lejos.

Sin duda hay cosas de la vida que nos enseñan. No pierdas de vista lo que te gusta hacer y tus sueños, no temas cometer errores, hazlo bien y con paciencia.