Emprendimiento, según el libro Corporate Entrepreneurship And Innovation de los autores Kuratko, Morris y Covin, se ha definido como “…el proceso de creación de valor por medio de reunir una combinación única de recursos para explotar una oportunidad” Este concepto ha sido tradicionalmente relacionado con la estrategia de negocios para entregar valor al cliente mediante la estimulación de nuevos productos y servicios para el aumento de beneficios de la empresa; sin embargo, el emprendimiento no solo se limita a las iniciativas con fines de lucro. Empowering Action es un testimonio de este hecho.

Hace unos meses atrás tuve el privilegio de conocer a Andy Manfredi, el COO y co-founder de Empowering Action, durante un viaje a la República Dominicana. Junto con él, pude conocer y sentir su hambre y sed de poder buscar y conectar a un mundo olvidado, el mundo de la pobreza, a un mundo que puede dar tanto por ellos. Su pasión por lo que hace fue tan contagiante que decidí escribir en sus palabras un poco acerca de su experiencia en estos 4 años de operaciones del emprendimiento.

 

Un nuevo rumbo

A finales de 2012, yo estaba terminando un compromiso de un año con una escuela cristiana en la República Dominicana y en el precipicio de volver a mi carrera en ventas que había puesto en espera. Paralelamente a esto, un pastor y querido amigo salía de la iglesia en la cual crecí para comenzar una organización misionera cristiana. El enfoque: combatir la pobreza física y espiritual mediante la movilización de conocimientos y recursos. En términos comunes, la visión fue apoyar a los que estaban sirviendo activamente a Dios y los pobres, equipándolos con las herramientas necesarias para ser más efectivos en dicho servicio. Por la gracia de Dios, me uní a este amigo como un colaborador en diciembre de 2012 para ayudar a lanzar Empowering Action.

A sólo meses de 2013 y con creciente relaciones con otras ONG’s y asociados, fuimos confrontados con la ruta que habíamos escogido. Con la misión de combatir la pobreza física y espiritual, ¿era solo facilitar y canalizar recursos un medio eficaz para lograr esto? ¿Con el norte de 100 mil millones de dólares estadounidenses gastados anualmente en la ayuda exterior directa – según la OCDE – podríamos buscar en todo el mundo y ver resultados congruentes con la inversión? La respuesta a estas preguntas y la clave de la mentalidad emprendedora de Empowering Action no se encontraba en mirar hacia el futuro sino en mirar hacia el pasado.

 

Una pequeña retrospección

Al comienzo de la Biblia, en Génesis 3, cuando Adán y Eva se rebelaron contra Dios, la maldición del pecado devastó cuatro relaciones claves: La relación del hombre con Dios (v.8-10), consigo mismo (v.10-11), con otros (v.12), y con la creación (v.17-19). Desde entonces hasta hoy, somos testigos de los efectos del pecado que nos rodea: asesinatos, familias rotas, corrupción, engaño, abusos. Por lo tanto, si la raíz de la pobreza se encuentra en las relaciones rotas, entonces el medio para combatir la pobreza debe ser principalmente relacional también.

 

Una visión más profunda

Esta verdad la podemos ver evidente cuando nos analizamos situaciones a nivel macro como la que sucedió con Haití, donde $13 mil millones de dólares estadounidenses en ayuda extranjera en respuesta al devastador terremoto del 2010 fueron dados con pocos cambios tangibles. Pero analizándolo a un nivel micro, aprendimos que todo el apoyo financiero, cuanto uno se quiera imaginar, dado a un individuo que se encuentra en pobreza material, no le ayudaría a salir de este si lo gasta en boletos de lotería y alcohol, como es común en las zonas a las que nos encontramos. A menudo, hay una pobreza de la mente en una cosmovisión quebrantada entre los pobres que contribuye a su pobreza material. El intento de aliviar la pobreza mediante la resolución de los déficits externos (falta de vivienda, ingresos, salud, etc.) y no reconocer la necesidad de transformación de la cosmovisión es similar a un médico tratando de calmar a una víctima herida de bala solo cerrando la herida. Lo interno debe abordarse para que haya curación externa a largo plazo.

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Preparándonos para la acción

Empowering Action comenzó a ponderar estas cosas, y empezamos a ver el eslabón perdido en nuestra declaración de misión: “en asociación con la iglesia local” y la centralidad del Evangelio para nuestra misión. Puesto que el Evangelio ha sido encomendada a la Iglesia de Jesucristo, y la iglesia está llamada a reflejar un Dios que es justo, amoroso, y misericordioso, por lo tanto, la iglesia es el socio perfecto para combatir tanto la pobreza física como espiritual.

Rápidamente, Empowering Action comenzó el proceso de emprendimiento de generar e implementar nuevas ideas que desafiaron los marcos establecidos. Las prioridades de la organización cambiaron de servir a los pobres a servir a la Iglesia, entendiendo que la iglesia local, compuesta por miembros familiares, vecinos, colegas y amigos de los pobres materiales, está mucho mejor localizada que Empowering Action para luchar eficazmente contra la pobreza en sus propias comunidades . Resultante de estos cambios, la organización pasó por un proceso de añadir personal directivo clave y innovar nuestros esfuerzos para combatir la pobreza física y espiritual. Ahora en nuestro cuarto año de funcionamiento, Empowering Action ha pasado de dádivas al desarrollo, de la condescendencia a la colaboración y de la caridad a la capacitación.

 

Visión más que material

Hoy en día, Empowering Action centra todo su capital humano en la profundización de las relaciones con las iglesias cristianas en América Latina, facilitando oportunidades y recursos para el crecimiento de la iglesia en la Palabra de Dios, y facilitando herramientas para las iglesias servir a sus comunidades en respuesta a la Palabra de Dios. Nuestro programa básico actual, llamado Vida Abundante, equipa a 150 líderes de 25 iglesias cada cuatro meses para servir a más de 5.000 personas en pobreza extrema. Los líderes de la iglesia guían a los participantes a través de entrenamientos de salud y desarrollo económico, todo ello basado en los principios bíblicos. Se forma el capital social. La verdad es transferida. Las familias son fortalecidas. Las relaciones son restauradas a través del Evangelio. La pobreza es superada cuando los individuos aprenden habilidades para generar ingresos y prevenir enfermedades comunes.

Para sacar de la definición antes mencionada acerca del emprendimiento, puedo testificar que los últimos cuatro años han sido, sin duda, un proceso. Estamos convencidos y agradecidos del valor que ha sido creado en la lucha en contra de la pobreza física y espiritual por la combinación única de recursos (de capital humano) entre Empowering Action y las iglesias locales para explotar la oportunidad de restaurar las relaciones entre el hombre y Dios, consigo mismo, con otros y con la creación.

Andy Manfredi sirve como Director de Operaciones por Empowering Action y puede ser contactado por correo a amanfredi@empoweringaction.org.