Hace unos años atrás tuve la experiencia de compartir en un foro con alumnos y profesores de una de las universidades más prestigiosas de México. El foro tenía la intención de comentar sobre los retos que tiene el emprendimiento en la actualidad, la forma en la que han cambiado los métodos y este deseo cada vez más frecuente de emprender como una forma de vida.

En ese foro además de alumnos y profesores también asistieron algunos emprendedores para compartir su experiencia de la forma en la que habían “cruzado la línea” y habían decidido emprender. A ellos, les pedimos que dieran su opinión hasta el final para no sesgar los comentarios de los más jóvenes, de los que apenas tienen la intención de emprender pero que están en el proceso de su formación profesional. Entre ellos emprendedores exitosos con y sin estudios universitarios, lo cuál deja ver que los estudios no son indispensables; pero, en muchos casos, son una gran herramienta si se saben aprovechar.

Fue muy interesante ver como chicas y chicos rondando los 20 años, hablar de la dificultad por encontrar oportunidades, de la necesidad de adquirir experiencia y de cómo a muchos de ellos buscan en los estudios universitarios una especie de “garantía” respecto a su futuro profesional. Muchos de ellos hablan de una historia futura que comienza contratándose con una gran empresa, trabajando algunos años, adquiriendo gran experiencia para, ahora si, estar en condiciones de correr el riesgo de emprender.

Al preguntarles las razones, la gran mayoría de ellos señalan como una motivación importante, el no tener jefe, el hacer lo que les gusta. Es evidente que los deseos de independencia de esta generación, son una característica que favorece las intenciones de emprender, pero no debería determinarlas. No tener un jefe es parte del camino de emprender, pero casi nunca una motivación determinante. En estos años de vida profesional he escuchado ciento de veces esa historia: “voy a trabajar dos años, ahorrar, adquirir experiencia y después quiero arrancar mi propia empresa”.

Es probable, que cuando una persona recién egresada de sus estudios universitarios comience su vida laboral, sus primeras responsabilidades sean muy operativas, y si su primer trabajo es en una gran empresa, terminará siendo una labor muy operativa durante mucho tiempo más, con el agravante adicional de que la división del trabajo en las grandes empresas provocaría en el recién egresado una experiencia operativa en una parte demasiado focalizada de la operación de una empresa. Es decir…

…la experiencia en una actividad operativa no te acumula experiencia para emprender.

Por otra parte, al menos en México, el sistema educativo obliga a que a temprana edad debas decidir carrera cuando no se tienen elementos suficientes y se llega a decisiones más por moda o por consejo de terceros o por intenciones más influidas por aspiraciones de tipo socioeconómico que por seguir el talento o vocación específicos. En muchos casos se estudia carreras con un título muy atractivo pero poco vinculadas con la realidad.

Todas aquellas universidades y carreras que ofrecen a los jóvenes obtener puestos de dirección sólo por el conocimiento que adquirirán en sus aulas o por transmitir cierto conocimiento terminarán engañando a sus egresados y generando en algunos de ellos, un sentimiento de frustración grande al no cumplirse sus expectativas cuando terminan sus estudios. De la misma forma, aquellas que ofrezcan un método para emprender con éxito o para convertir en emprendedor a una persona que no tenga las condiciones también esta mintiendo. Nadie tiene una fórmula para el éxito.

adan revista

Emprender o dirigir son actividades profesionales que requieren una idoneidad en el candidato que los estudios profesionales potencializan. Nadie puede convertirse en emprendedor o en director por lo que aprenda en el aula, requiere una experiencia adecuada que realmente complemente los estudios y permita a la persona interesada adquirir paulatinamente competencias que solo la experiencia aporta. La frase de “echando a perder se aprende” es muy cierta. Será clave que frente a las aulas este gente que además de conocimiento y experiencia tenga la capacidad de inspirar a los alumnos, no cortarle las alas y no empequeñecer sus sueños.

El primer trabajo al terminar la universidad es clave, puede ser la gran oportunidad para complementarte y adquirir la experiencia que haga falta para llegar a otro nivel, o puede ser, en contraposición, el mejor camino para llenarte de una experiencia que sólo sirva para esa empresa en particular y no aprovechable en otro contexto. Todo depende de cual es el camino profesional que quieres para ti, si es el de hacer carrera directiva en una gran empresa, si quieres ser empresario o bien si quieres seguir una profesión de vida independiente como los médicos y los dentistas, es importante que selecciones el trabajo que mejor experiencia de aporte para el camino elegido.

 

POR LO TANTO
Emprender en una idea que vaya dirigida al consumidor final (B2C), requiere fundamentalmente ponerse en los zapatos del cliente; emprender en una idea dirigida a una empresa (B2B) requiere tener conocimiento de una industria y esto si requiere experiencia previa. Los jóvenes sin experiencia laboral, si tienen experiencia como clientes, así que podrían emprender sin una experiencia previa.

” La experiencia la pueden adquirir emprendiendo.

Será posible emprender sin experiencia, la respuesta es SI; será bueno adquirir experiencia antes de emprender, la respuesta es SI. Tal vez lo que debas responderte no es si debes o no adquirir experiencia, cada quien tiene su camino, la oportunidad llega cuando llega, pero sobre todo cuando eres capaz de descubrirla, de hacerla tuya. El camino no se elige por el resultado que esperas al final, sino porque disfrutas el camino, con la seguridad de que es lo que más disfrutas hacer; por este camino las probabilidades de ser feliz se incrementan exponencialmente y además al hacer lo que disfrutas te ayudará a poner alma y corazón en tu actividad profesional incrementando tus posibilidades de éxito.

A esta altura te das cuenta que el título del artículo es opuestamente diametral a lo que escribí, pues para que te des cuenta que realmente los negocios son como la vida, para que tratar de dejar sentimientos, emociones, miedos y experiencias de lado cuando todo viene en un solo paquete.

No hay momentos ideales para emprender, los momentos ideales los haces tu pasión y esfuerzo por construir tu propio sueño.  Si no construyes tu sueño, terminarás construyendo el sueño de alguien más. Si necesitas experiencia debes ir por ella, pero que no sea sólo una forma de controlar tus miedos. ¿Si no eres tú, quién? ¿Si no es ahora. cuándo? ¿Tú que opinas?