¿Recuerdan la noticia de ayer de los jets privados y Uber? Bueno pues, al día siguiente Uber anunció que su servicio de autos con piloto automático estaba vivo en San Francisco. Sin embargo, el lanzamiento no fue como lo esperaban. Al parecer, la empresa de 7 años no obtuvo un permiso de la DMV de California para “pruebas de vehículos autónomos (piloto automático)”.

Según Uber, eso es porque no considera que sus autos sean autónomos, ya que tienen 2 humanos involucrados, uno dispuesto a agarrar la rueda, el otro mirando a los peatones y tomando notas.

 

Con las manos en la masa Uber
A YouTube se subió un video donde muestra cómo uno de los vehículos autónomos de Uber se pasa la luz roja de forma descarada.
Ese mismo día un conductor de Lyft twitteó que un piloto automático de Uber casi golpea el automovil quee ella conducía.
No parece que Uber haya respondido al segundo incidente (quizás ellos piensen que es su competidor, Lyft, tratando de arruinar su imagen). Pero el primero, al ser evidente, lo tomó muy en serio: “Este vehículo no era parte de la flota de autónomos, además no llevaba clientes. El conductor involucrado ha sido suspendido mientras seguimos investigando.”

 

Desde allí sólo empeoró
El DMV de California, claramente frustrado por el absoluto desprecio de Uber por las reglas, envió una carta diciendo que la compañía “debe cesar” de operar sus automóviles autodirigidos.
A continuación, agregó: “Si Uber no confirma de inmediato que detendrá su lanzamiento y solicitará un permiso de prueba, el DMV iniciará una acción legal, incluyendo, pero no limitado a, la solicitud de una medida cautelar”.

Son algunos tropiezos que se cometen, y esos a veces cuestan caro, pero valen la pena. Uber a lavantarse y seguir.