Sin duda alguna Leonardo Da Vinci ha sido uno de los grandes personajes de la humanidad, un hombre adelantado a su tiempo y que con su trabajo realizó grandes aportaciones a la humanidad. Leonardo fue un artista en todas las disciplinas en las que incursionó: pintura, escultura, arquitectura, ingeniería, medicina, música; en todas tuvo aportaciones y no tuvo miedo de ir más allá del conocimiento actual.

” Un emprendedor nato, que su principal obstáculo fue el mismo.

Nació en 1452 y para 1470 se inscribió en el gremio de los pintores, y tuvo un total de 40 cuadros, de los cuáles 15 llegaron hasta nuestros días. Esos 40 cuadros parecen escasos comparados con otros autores pero reflejan una de las características del trabajo de Leonardo, su trabajo era lento y meditaba mucho antes de pintar. Algunas de sus obras, como la Adoración de los Magos, quedaron inconclusas, incluso varias de ellas están en estado de croquis o ante proyectos.

 

Su curiosidad y su aprendizaje en otros ámbitos no tuvo límites, participó como ingeniero militar en el diseño de armas para la defensa de Lombardía contra los franceses. También en el diseño de obras hidráulicas para el desvió de ríos; la observación de los pájaros lo llevo al diseño de una máquina voladora. Además, sus estudios sobre el cuerpo humano lo llevo a un conocimiento a detalle del funcionamiento de músculos y huesos que lo llevó a una profundidad que se vio reflejada en el conocimiento de la naturaleza y la creación artística.

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Entre tanto talento, la lentitud de sus trabajos era un reflejo de su obstinación por la perfección lo llevó a sufrir de un síndrome que ahora se le conoce como el Síndrome de la obra inacabada. Este síndrome lleva a retrasar la finalización de una obra o proyecto, argumentando que siempre hay algo que se podría hacer mejor, que se podría perfeccionar y bajo esa lógica nunca se esta listo para su terminación.

Este comportamiento suele suceder cuando se planifica un proyecto con mucho entusiasmo, se ponen manos a la obra, pero aunque los resultados comiencen a darse, nunca parecen suficientes para dar a conocer el trabajo a los demás.

Este tipo de síndrome suele darse por dos causas: excesivo perfeccionismo (nunca es suficiente el avance) o bien por excesiva inseguridad (miedo al que dirán); se busca la perfección para evitar la crítica.

 

Un famoso caso de Leonardo fue la Gioconda, obra que nunca fue concluida, según comentan los historiadores estuvo durante cuatro años regresando periódicamente a ella porque sentía que le faltaban detalles.

¿Si Leonardo hubiera conocido Lean Startup y hubiera entendido el concepto del Producto Mínimo Viable
¿Cuántos proyectos podrían haberse prototipado para validarse con usuarios reales?¿Cuántos proyectos podrían haberse prototipado para validarse con usuarios reales? ¿Cuánto habría avanzado el conocimiento si esos proyectos no se hubieran quedado en el papel?

¿Qué podemos aprender ahora, incluso de los defectos de este hombre prodigioso?

¿Cuántos de nuestros proyectos se quedan inconclusos por miedo a probarlos?

Una de las grandes virtudes de Leonardo fue su perseverancia, seguir su camino implicara lo que implicara aunque le costara cambiar de región o de corte.

” Leonardo siempre fue Leonardo.

Quisiera compartirte algunos aprendizajes después de leer sobre su biografía:

  1. Cualquier época es buena para innovar y aportarle al mundo.
  2. En una época con tantas limitaciones estructurales la creación y la innovación siguen siendo posibles.
  3. Todos los proyectos tienen riesgos y la única forma de confirmar las hipótesis es probándolas.
  4. Aún las personas más talentosas tienen defectos que les impiden avanzar.
  5. Los que no somos tan talentosos tenemos actualmente métodos que nos permiten avanzar.
  6.  La perseverancia es necesaria, sin ella difícilmente se puede llegar lejos.

” Una vez que hayas probado el vuelo siempre caminarás por la tierra con la vista mirando al cielo porque ya estuviste allí, y allí desearás volver