Hace unos meses leí un artículo de la universidad de Chicago donde un equipo de doctores, dentro del cual participaba el premio Novel James Heckman, realizó un estudio a fin de entender la estrecha vinculación entre el éxito y un alto coeficiente intelectual.

El pensamiento acostumbrado siempre ha sido que la inteligencia siempre facilita el camino éxito, al menos en lo que en altas posiciones económicas se refiere, pues siempre ‘ganan’ los que tienen una personalidad que se liga estrechamente con el liderazgo.

Lo que hizo este estudio fue desvincular la inteligencia y el éxito, analizando los elementos que intervienen en los resultados de la vida, vale decir elementos como nivel de ingreso, satisfacción existencial, relaciones sociales, etc.

 

Personalmente exitoso
La personalidad tiene una mayor relevancia a la hora de lograr el éxito en cualquier ámbito de la vida persona. No fue una conclusión fácil a la que se llegó. Los doctores rastrearon varios datos a través de un test de inteligencia, aplicando pruebas estandarizadas, y a su vez, calificaciones y evaluaciones de personalidad, para luego, calcular qué efecto tendrían en su vida futura. Fueron miles de personas de Inglaterra, Estados Unidos y los Países Bajos que participaron en esta prueba.

No todo queda allí, porque otros resultados o descubrimientos fueron que la personalidad es moldeable y se adapta a las condiciones en el que el ser humano se encuentra, a diferencia de la inteligencia que, solo puede mejorar con el tiempo de acuerdo a los conocimientos adquiridos, “podemos ver adolescentes con intervenciones efectivas, con personalidad alta, sin embargo, que al tratar de mejorar su Coeficiente Intelectual (CI) no logran hacerlo con éxito” sostienen los investigadores.

 

Eso quiere decir que…
Todos los estudios psicológicos y de RRHH, tienden a observar que las personas que logran mayores éxitos laborales no son las más inteligentes, cognitivamente hablando, sino las que ejercen su trabajo con personalidad y decisión. A veces la inteligencia produce demasiada propensión a divagar sobre los asuntos laborales cotidianos, lo que provoca una merma en la capacidad de adaptación y de respuesta ante los cambios del entorno.

Asimismo, las investigaciones más reconocidas señalan el hecho de que una buena Inteligencia emocional, trabajada a conciencia, es la que determina el éxito en los quehaceres laborales.

Es por eso que, según lo dicho en este artículo, las personas con una personalidad desarrollada y firme, tienen una mayor posibilidad de lograr sus objetivos, dado que el carácter y las aptitudes personales cobran un alto peso frente a la inteligencia cognitiva, que aunque puede mejorar con el paso de los años (en la medida que se vayan adquiriendo determinados conocimientos), es mucho más difíciles enriquecerla, entendiendo que es…

” …la vida misma la que enrique la inteligencia emocional y por ende la personalidad.